Situación Económica de la Venezuela Actual
Las transformaciones políticas venezolanas en el siglo XX han
estado asociadas a la dinámica de la industria petrolera y a las mutaciones
monetarias y financieras en el ámbito internacional y nacional. En el
comportamiento interno reciente, la especulación financiera en la actividad
bancaria, como resultado de la ocurrencia sostenida de déficit Fiscal y su
consecuencia en la economía real como trampa depresiva
se encuentran en el centro de un mecanismo explicativo, que permite evaluar la relación
deseable entre Estado y Sociedad Civil. El artículo también enfoca los retos
presentados a la política macroeconómica para inducir un nivel más alto de
bienestar colectivo, asociado a un mayor nivel de empleo al considerar la
situación presente de burbuja petrolera,
trampa depresiva y gobernabilidad restringida.
A partir de 1936, Venezuela transcurrió dentro de un orden
económico basado en un Estado cuyas acciones se apoyan en una renta petrolera
(Estado rico) y una Sociedad Civil en donde el
empleo dependía en gran parte de la dinámica de trasvase de los recursos fiscales,
dentro de una estrategia económica conocida inicialmente como siembra del petróleo. Y entendida como economía
mixta dentro de la opción del. Pero el retroceso sostenido en los niveles de
bienestar en las últimas tres décadas hace necesario replantearse una nueva
estrategia.
En efecto, la nación venezolana no ha entrado en el siglo XXI
con buen pie. Las tres últimas décadas muestran una increíble historia de
endeudamiento fiscal que, al traducirse en inversión especulativa bancaria para
asistir al Fisco es posible asociarla a la caída del ingreso per cápita, a un
desempleo por tres veces la tasa natural y una sub
ocupación e inflación de dos dígitos. Estas circunstancias además, parecen inmunes a
las prácticas de la ortodoxia económica o de derecha, incluidas las variantes del llamado Consenso de Washington, y
las relativas al control económico o de izquierda del gobierno instaurado en
1999; contentivas de controles de los precios relativos y de un
incremento de los impuestos no petroleros,
fundamentalmente indirectos o regresivos que arrojan montos superiores a los
subsidios mas o menos masivos y a las inversiones en infraestructura.
Así la economía venezolana se encuentra, en el momento actual
en una situación de generación insuficiente de empleos, de filtraciones de
capitales, a pesar del control de divisas, de inversión reproductiva
insuficiente, e inflación sostenida, conjunto de circunstancias que llamamos trampa depresiva; acompañado todo lo anterior
de un crecimiento del consumo de bienes importados, en su mayor parte, con lo
cual las cifras macroeconómicas de los años recientes reflejan un crecimiento
que denominaremos burbuja
1. La especulación: Eje de
la explicación
En nuestra opinión el centro de la explicación de las anteriores
circunstancias se encuentra en la complejidad de las interacciones
(vinculación) entre las variables fiscales y monetarias que inducen a la
especulación (trampa depresiva); en lugar de la inversión productiva.
Como característica esencial del mecanismo explicativo, se hace
explicito un desfase entre los ajustes en los
mercados financieros (instantáneos y susceptibles de especulación) y los
ajustes de los mercados reales (mediano plazo) habida cuenta de la circunstancia de exclusión laboral y de su consecuencia sobre el consumo
una vez considerado la reacción ínter temporal o reiteración de las fases
(Mata, 2006).
En efecto, en una primera fase se presentan ajustes en precios y
cantidades a partir de la información a bajo costo (a veces nulo) en los
mercados de títulos créditos y divisas. En una segunda fase las variables de
ajuste son las cantidades demandadas y en menor medida los precios (viscosos o
nocionales). Los saldos últimos se realizan en el mercado monetario (dinero
endógeno).
Los elementos de tensión aparecen cuando el crédito para
fines productivos se reduce por el financiamiento de la actividad especulativa,
lo cual obliga ulteriormente, a liquidaciones de activos reales para cancelar
pasivos financieros. Ello se visualiza con la desvalorización súbita o
paulatina de la moneda pública. Un elemento clave es el proceso crónico
de endeudamiento público para gasto no productivo, que puede venir acompañado
de una apariencia de crecimiento (burbujas) cuando el gasto final conduce a
consumos crecientes de bienes importados.
2. Las vinculaciones
especulativas en Venezuela: La trampa depresiva
En el caso de Venezuela vemos que el déficit público persistente,
su financiamiento crediticio, la inflación resultante y su validación desde el
lado monetario (la depreciación sostenida del tipo de cambio) ha limitado al
bolívar en su función de reserva de valor al interactuar con
el deterioro de la intermediación financiera con propósitos productivos,
en favor de actividades especulativas; incluida la adquisición de bono públicos
y la fuga de capitales (refugio en las divisas extranjeras). En otras palabras
se ha establecido una irracional exuberancia Fiscal,
sostenida por un incremento de la deuda pública interna, que presiona el alza
la tasa de interés y un crecimiento del endeudamiento externo que, a la larga,
atenta contra la estabilidad del tipo de cambio. Ambos elementos encarecen la
inversión productiva e incrementan los precios.
3. Condicionantes recientes del
juego político en Venezuela
Expulsadas del poder político las elites del Pacto de Punto Fijo ,
creadoras de la Oil and Civic Republic habida cuenta del empobrecimiento
general percibido por la Sociedad civil (régimen agotado) en la oportunidad de
las elecciones de 1998, toman el control del aparato del Estado los elementos
marginados del juego político en 1958: la minoría izquierdista y los militares
opositores al régimen de democracia representativa. Su ascenso al poder incluyo
(como había sido declarado) un cambio constitucional
La nueva
Constitución aprobada en 1999 relaja un tanto el carácter civil de la república. El orden
militar, sometido antes a la supervisión del Poder Legislativo se deja bajo la potestad del Poder Ejecutivo. Lo mismo
ocurre con la organización del gobierno que se rige ahora por decretos del Ejecutivo y no por leyes.
La circunstancia de que la Presidencia de la República sea ejercida por un
miembro de las Fuerzas Armadas hace que, en la práctica, haya un
cierto empowerment
militarista (18); pues es bien conocido que la organización militar, de
estricto orden piramidal o vertical, no favorece la discusión.
En el extremo la oposición radical, conformada por los expulsados del
poder en 1998, califican la situación de tendente al estado de excepción habida cuenta del supuesto
establecimiento de una democracia delegativa (surgida de plesbicitos sucesivos)
y caracterizada por un presidencialismo extremo y por la
debilidad o nulidad del control sobre el poder Ejecutivo de las ramas legislativas
y judicial; lo cual se considera propio de las llamadas democracias
tumultuarias o dictaduras plesbicitarias o cesaristas, con la consecuente
clasificación de enemigo para todo actor critico,
según la óptica de Carl Schmitt (1996); lo cual se refleja en las listas de
opositores elaborados por los partidarios del gobierno que impide a los
incluidos en ellas a acceder a contratos y cargos públicos de menor cuantía
y jerarquía.
Así, en Venezuela se habrían restringido las prácticas políticas
relacionadas con el tercer y cuarto principio de Manin; por lo cual las
circunstancias asociadas al debilitamiento de la participación efectiva de la
Sociedad Civil en el juego político dificultan las correcciones necesarias en
la esfera de la politics o public choice
pero, ¿cuáles serían estas? Y ¿Cuáles las opciones para el
social choice? Veamos esto último en primer lugar.
4. La gobernabilidad en
Venezuela para el siglo XXI
De los elementos explicativos (acápites 2 y 6) se infiere que los
requisitos para pasar a una fase expansiva de la economía son: 1º crear una
atmósfera que minimice la especulación financiera, para que el desenvolvimiento
de la iniciativa privada aproveche las oportunidades de inversión y de empleo y
por ende disminuya las restricciones para potenciar la expansión de la oferta
nacional de bienes; 2º eliminar las restricciones a la libre iniciativa,
introducidas a mediados del siglo XX por el capitalismo de Estado (economía
dual); 3º aliviar la imposición indirecta y la devaluación sostenida – con
propósitos fiscales para frenar el proceso inflacionario y 4º reconocer la
trascendencia de los procesos de integración (para encontrar oportunidades de
inversión) y de la necesaria coordinación de las políticas fiscales, monetarias
y cambiarias para estabilizar en el tiempo (mantener) dicha integración.
En el caso
Venezuela las consideraciones precedentes conducen a hacer particular énfasis
en el ámbito de las políticas petrolera, fiscal y monetaria, como variables
centrales en la formación de precios de la economía frente a terceros y de la
ocupación de cara a la Sociedad Civil.
4.1. Retos en relación a la
política Fiscal
Un principio básico generalmente aceptado para la actuación fiscal
es que los recursos puestos a disposición del Fisco deben retornar a la
población; esto es, sin negar los beneficios que se derivan de la existencia
del Estado en el orden publico, la actividad fiscal debe traducirse en
potenciar el equilibrio en el mercado de empleo. El enlace con el punto de
vista tradicional, referido al equilibrio entre gastos e ingresos tributarios,
reside en que el financiamiento sostenido, recurrente, de situaciones de
déficit, presiona al alza la tasa de interés y del tipo de cambio, limitando el
crecimiento del empleo nacional.
Ahora bien las
anteriores condiciones tienen un corolario relevante: y es que también deben
producirse equilibrios funcionales, según fuentes y destinos, lo cual trasciende el
equilibrio clásico entre ingresos y gastos fiscales totales; privilegiado por la teoría económica estándar y
conocido en forma dinámica como Sostenibilidad ínter temporal; debiendo recordarse que el
financiamiento con instrumentos distintos de los impuestos, a saber:
la creación de deuda y el acudir a la devaluación y a la liquidación de las
reservas internacionales acelera los procesos inflacionarios y la volatilidad
del tipo de cambio
Así en el caso
de Venezuela cabe señalar que el nivel de los ingresos petroleros debería
igualar al monto de la inversión pública; lo cual no es lo que ocurre.
La importancia
del equilibrio
funcional señalado es que considera, simultáneamente, el requisito de eficiencia orientado a: prevenir las grandes
fluctuaciones (estabilización y crecimiento) y a potenciar las asignación
eficiente de los recursos (corregir desviaciones del mercado) con el requisito
de aumentar el bien común (el nivel de empleo). Es decir, atender las
necesidades de equidad mediante la disminución del desempleo para potenciar la paz social al minimizar las
tensiones (delincuencia) y los conflictos de intereses (pobreza)
4.2. Retos en relación a
la política monetaria y cambiaria
A partir de la flotación del dólar (1971), el uso creciente del
dinero privado y la profundización bursátil que lo acompaña, son condicionantes
de carácter general y universal que tornan ineficaces, para los propósitos del
desarrollo, la defensa de la moneda nacional con medidas como el control de
cambios y la elevación de las tasas de interés. En efecto el primero dificulta
las transacciones internacionales de bienes y capitales y la segunda alimenta
los factores depresivos. Por ello son, escasamente, tres países en el planeta
los que se encuentra en tan delicada situación: Corea del Norte, Cuba y
Venezuela.
4.3. Retos en el Régimen
Laboral
La teoría estándar en los países desarrollados para tratar la
problemática del empleo, vista como coyuntural, recomienda una estrategia
llamada de aterrizaje suave; la cual
privilegia la lucha contra la inflación desde los bancos centrales, con
restricción monetaria aún a costa del empleo; haciendo referencia a un
hipotético nivel critico de desempleo, cuya eliminación llevaría
a la inflación. Se trata del conocido NAIRU que
se ubicaría contemporáneamente, en los países industrializados, alrededor del
6%. Las circunstancias de la exclusión laboral y la experiencia en EUA bajo
Bill Clinton (Stiglitz, 2003) hacen más que dudosa la hipótesis aceptadas por
la teoría estándar (curva de Phillips). Ello permite,
como medida específica en la lucha contra el desempleo, emprender
modificaciones institucionales, como la reducción de la jornada laboral;
tal como proponen hoy la teoría y la política en el ámbito europeo.
5.4. Retos en el Régimen
Petrolero
El régimen liberal (Constituciones de 1914 y 1925) que permite la
iniciación de la industria petrolera en Venezuela se irá transformando
paulatinamente en otro de Capitalismo
de Estado (Constituciones de 1936, 1947, 1953, 1961 y 2000); bajo la
apariencia de Economía de Mercados Libres Regulados; pues aunque se conserva
el derecho de propiedad privada y la producción bajo contrato de
trabajo, se introducen conceptos como los de utilidad pública y función social de la propiedad y el uso de
instrumentos como la planificación indicativa, el control de los procesos
monetarios y financieros, el ejercicio de la seguridad social y la reserva
de ciertas actividades de la producción industrial pesada a las empresas del
Estado (petróleo, hierro, aluminio e hidroelectricidad), regulando, a voluntad
del Ejecutivo Nacional , el ejercicio de las garantías económicas. Para los sectores dejados a la
actividad privada.
En el caso de la explotación
internacionalizada de los recursos petroleros se fue montando un régimen de reparto de los beneficios: ley de
hidrocarburos de 1943, ley de ISLR del mismo año, y modificaciones en 1948 y en
1958 que llevaron la participación fiscal entre el 50% y el 60% y mas, de
los beneficios de la actividad, sin que la nación tuviese que invertir en la
industria.
Ese régimen fue desmontado en 1974 con la estatización de la
industria debiendo el Estado hacerse responsable por la continuidad de la
explotación y por ello de las inversiones correspondientes y rentabilidad,
creando una empresa PDVSA con autonomía financiera y de gestión. Ello redujo la
percepción de los valores retornados petroleros al fisco y obligaba a estudiar
las estrategias y tácticas para obtenerlo. Una limitante para ese
desempeño estribaba en las obligaciones derivadas de la participación en la
OPEP y en la autonomía gestionaría y financiera de PDVSA.
Antes de transcurrir una
década, a raíz de la constatación de la insuficiencia de la renta petrolera
para atender las necesidades de re-inversión en la industria y obtener fondos
para otros propósitos (30), después de ensayar diversas estrategias
internacionalización o adquisición de refinerías en el exterior (1982),
contratos de servicio para producción (1989), se retorna a la idea de atraer la
inversión extranjera empleado un régimen
mixto con el capital extranjero apertura (1994-1998) y empresas mixtas (2006)
en áreas de reservas probadas. Con ello se cierra el ciclo de no más concesiones que indujo al nacimiento de la OPEP.
Pero quedan por resolver cuestiones básicas referidas al alcance del negocio
petrolero que se desea abarcar. En efecto el asunto más trascendente al
respecto es sustituir una política centrada en la concepción de la
industria como productora de renta fiscal, que relega a las políticas
fiscal y monetaria a un rol subsidiario y referido al sector no estatal (visión
dicotómica), por otra que considere a la economía nacional como una unidad a
los efectos del empleo en el largo plazo (vinculaciones de la industria con el
sector productivo no petrolero), considerando las circunstancias de la
globalización.
Con relación a ello debe quedar claro: a) que el diseño de la
política petrolera va mucho más allá de visiones simplistas, como las asociadas
a los fondos compensatorios para regular el flujo de renta destinado al fisco y
b) que la estrategia de desarrollo nacional no puede someterse impunemente
a los fluctuantes intereses de la OPEP (31); puesto que en más de una
oportunidad dicha organización ha respondido primero a las conveniencias de
parcialidades y terceros en particular a la comunidad árabe y a su vinculación
con los EAU como el sistema Price-Band
(Véase Al-Shereidah, 2006). Debe entonces decidirse: 1º) sobre la permanencia en
el seno de la OPEP, considerando la dinámica de mercados, las reservas probadas
y el tipo de petróleo, los costos unitarios de producción (32) la
industrialización aguas abajo y las opciones de inversión;
habida cuenta de que los oferentes concurrenciales, incluidas las fuentes de
energía alternativas, dependen del precio del mercado y 2º) sobre la forma de
control sobre PDVSA, que según Mendoza Pottella (2006) sigue siendo una caja negra.
6. Síntesis, conclusiones
y comentarios finales
Las mutaciones de la moneda, desde su etapa de mercancía hace unos cinco mil años, hasta su versión
presente de símbolo y medida para las transacciones privadas(activos y pasivos
financieros múltiples) en donde el dinero público (emitido por
los bancos centrales) sólo sirve para transacciones menores y saldar el corte
de cuentas, hace que los más ricos estén en capacidad de crear y obtener dinero
mediante el crédito bancario y las transacciones de títulos diversos, en los
mercados primarios y secundarios, lo cual multiplica el ingreso que generan en
el proceso productivo. Pero en realidad los actores privados crean menos dinero
que el potencial del que disponen, pues el límite es la confiabilidad mutua
entre los agentes; es decir las condiciones morales y financieras o estructura
de la deuda. Esta restricción, como hemos visto, no opera, o tiende a relajarse
en la actividad fiscal (33).
Ello nos lleva a que la mayor parte de la población por tener
menos ingresos, maneja pocos instrumentos bancarios, por lo cual hacen reposar
su confianza en las instituciones privadas y públicas que operan y regulan las
operaciones principales; las crediticias y su relación con los bancos
centrales. Por ello, solo la exhuberancia especulativa de los más ricos, no
materializada en retornos, desestabilizara al sistema financiero-económico.
En el caso de Venezuela, la característica de especulación no materializada en retornos o trampa
Depresiva aparece como vinculación entre el Fisco y la
banca privada al financiar recurrentemente déficit fiscal, habida cuenta del
deterioro relativo de la renta petrolera y de los escasos
logros económicos y sociales. En efecto como indicador
síntesis del no retorno encontramos la paradoja
de una economía rentista que
en las tres últimas décadas no capitaliza ni social (desempleo) ni
económicamente (deterioro creciente de la infraestructura física y déficit en
las empresas públicas).
e manera general, los bancos
centrales son responsables de la política monetaria interna; esto es, de
regular la emisión monetaria, de atender las necesidades de crédito a tasas
satisfactorias de interés y de vigilar la marcha de la inflación (o capacidad adquisitiva
del dinero) al tiempo que deben asegurar la capacidad de pago del país ante las
obligaciones internacionales; así resultan responsables del manejo de las
reservas internacionales y del tipo de cambio.
En el caso Venezuela, la especulación se manifiesta de manera
sensible en el deterioro sostenido del tipo de cambio, como muestra inequívoca
de la insuficiencia de las reservas internacionales (RIN) al comparar su
volumen con la sumatoria del saldo de la deuda externa y de la emisión
monetaria de las autoridades
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